El tiempo sigue corriendo. Cada vez se pasa más rápido. Lo cotidiano, unido a lo novedoso de cada nueva llegada de voluntarios, ha hecho posible que me sienta muy agusto y que los días pasen sin darme cuenta.
Esta semana comenzamos el nuevo proyecto de instalar un sistema de baterías de respaldo en el aula de computerización de primaria de Nueva Esperanza. Pauline, la directora, ha delegado en mi toda la ejecución del proyecto. Me apetece mucho realizar esta tarea ya que el trabajo de mantenimiento en las casas ha caido, for fín, bastante y porque me permite pasar más tiempo en las escuelas. Os adjunto alguna foto del aula de computación que vamos a mejorar.
Del tiempo mejor no hablar. La lluvia esperada no ha llegado y el calor ha ganado en enteros al tener unos días de mucho bochorno. Y si, además, te quedas sin electricidad por la noche y no funciona el abanico de tu habitación, ni te cuento.
El fin de semana ha sido muy entretenido. El sábado, junto a diez voluntarios más, fui a la Laguna de Apoyo. La verdad es que fue de agradacer los bañitos en agua fresquita. Una curiosidad; esta laguna está en el interior de un cráter de un volcán activo y la traducción de Apoyo en la lengua indígena es "laguna de agua salada". Por la noche cena de despedida de voluntarios con tortilla de patatas incluida.
El domingo por la mañana recogí a Maite, una chica de Madrid que además da la casualidad que trabajó de becaria en el museo de CajaGranada durante dos años, y a Lotte, holandesa que habla español con un acento andaluz que ni os lo imagináis, y nos fuimos en bicicleta hasta las isletas por la playa del lago. Como ellas no conocían la zona, tomamos un bote e hicimos un recorrido por los canales que unen las 365 islas. Echamos un buen rato y lo regamos con alguna cerveza, por supuesto...
Y para finalizar os dejo una frase escrita en las paredes de La libertad por un voluntario alemán. En esta torre de Babel en la que actualmente estamos voluntarios de Francia, Holanda, Noruega, Bélgica, Nueva Zelanda, Australia, Alemania, USA, Nicaragua y España, el que no se integra es porque no quiere, y el que es intolerante termina excluyéndose por si mismo. Es una gran lección de la vida que deberíamos de aprender todos.
Continuará...






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