La vida ha vuelto a la normalidad. Tras la dura semana de los eventos en conmemoración del Día Internacional de la Infancia, la "rutina" ha vuelto a nuestras vidas. Y aunque aún estamos cansados, volvemos al trabajo habitual incluso con más ganas.
El viernes fue para mi el día de más calor que he pasado en Granada de las dos veces que he estado. Menos mal que el sábado y el domingo nos han dado un respiro.
En esta ocasión me gustaría hablaros de dos de los voluntarios que han pasado por la organización y que se han despedido esta semana. En primer lugar hablaré de Benjamín, un estadounidense que vivía en mi casa y que apesar de ser una persona muy peculiar (por ejemplo, le gustaban los cereales con leche y la comida de la calle más que a un tonto dos palotes. Se llevaba la mayor parte del tiempo tumbado en el sofá escribiendo en su ordenador, eso sin contar su camiseta de "gallo pinto" que formaba parte de su piel...), hay que admirarlo por sus circustancias. Con cincuenta y siete años había sufrido una enfermedad viríasica del corazón que le había tenído postrado en la cama de un hospital durante dos años. Se recuperó poco a poco y hace cuatro meses decidió ir a Costa Rica a hacer un voluntariado en un mariposario. Luego vino a Granada para echar una mano en La Esperanza. Con lo que no contaba era con la dureza del clima de aquí. El calor fue haciendo mella en su salud y finalmente ha tenido que marcharse, pero hay un sentimiento de admiración hacia él que nos ha quedado a todos los que hemos compartido sus experiencias aquí. Un ejemplo a seguir.
La otra persona es Estela, una chica brasileña que ha estado casi dos meses de voluntaria. En la reunión que tenemos todos los martes dijo unas palabras de despedida que hicieron que casi se nos saltaran las lágrimas a todos los presentes. En resumen vino a decir que cuando estamos trabajando con los niños todos somos iguales. Da igual el país del que vengas, tu religión, tu idioma, tu condición social, lo importante es lo que tú intentas hacer por estos niños. Y lo más importante, es lo que tú recibes de ellos. Su sonrisa y su cariño se quedan grabados en tu ser para toda la vida. Grande Estela!!!
Y hablando un poco de otras cosas, el fin de semana lo dedicamos a visitar la Laguna de Apoyo y Las Isletas. Son dos lugares en los que ya he estado varias veces pero que me gustan tanto que no me importa regresar una y otra vez. A la laguna fuímos 12 personas, una alemana, un inglés, un francés, una argentina, una escocesa, una sueca, una nica y cinco de nustra tierra. Mucha variedad...
Pero el sitio que quizás me guste más, son Las Isletas. El domingo tomamos (aquí la palabra coger no significa lo mismo) un bote y estuvimos todo el día en una de las islas. Buena compañía, Anka (belga), Sara (sueca), Leire (de Mondragón), Sandra (de Barcelona), Ismael (de Badajoz), unido al paisaje, la cerveza y al rico guapote, un pescado típico del lago, hicieron que pasaramos un día muy, muy, agradable.
La noche del domingo tuvimos la suerte de volver a ver a Erika e Izaskum, las dos vasquitas que vivieron en mi casa hasta hace dos semanas y que están de paso hacia el sur.
Continuará...






No hay comentarios:
Publicar un comentario